Mostrando entradas con la etiqueta santo domingo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta santo domingo. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de mayo de 2020

PANDEMIA: Oportunidad para nutrirme al interior de mi "casa".


Vivimos en un contexto social y cultural en el cual el ritmo frenético que nos han impuesto para conseguir más bienestar material no favorece el acceso a nuestra propia interioridad. Seducidos por estímulos ambientales, envueltos en peticiones venidas de fuera, cautivados por los medios, por las innovaciones rápidas… vamos vaciando, diluyendo, perdiendo la propia interioridad...

Paso a paso, a veces, sin saber cómo, nos vamos haciendo víctimas del llamado "síndrome de la exteriorizacíón existencial", teniendo dificultades, de silencio, introspección, de reflexión, contemplación, de navegar en las aguas profundas de nuestro propio pozo, viviendo una vida superficial, a toda máquina y sin sentido. Yo no era la excepción en el paquete, con el afán de responder a necesidades sentidas, a reclamos hechos, quise hacer y hacer, y de pronto, mi vida se iba resecando, porque no recibía suficiente sabia de mi interior.

La originalidad y lo inesperado de la Pandemia me puso de cara a una aventura:                    
el redescubrir mi mundo interior. Ese mundo desconocido y sorprendente para muchos, pero querido y sabroso para mi, porque es donde ha acontecido lo más importante y decisivo de mi vida.

Allí, en mi propio fondo, volví a tocar el agua fresca y limpia del primer amor, de la primera llamada, y volvió a surgir viva, nueva y mis fuerzas vitales se hallaban disponibles para nutrirme a mi misma, experimenté una unidad entera, con mi ser y una proximidad honda, muy honda con Dios, como hace tiempo no sentía.

Cada alborada, ya saben "soy de madrugadas", me iba a la capillita de la casa o frente al balcón de la sala de estudios para encontrarme con el Señor, sin tiempo, no tenía que salir corriendo, junto con El escudriñé mis sombras, constaté mis impotencias y desfilaron frustraciones, sueños rotos, en una palabra, mi condición humana y a la luz de su Palabra me planté bajo su misericordia reconstructora para dejarme ser una mujer reconciliada y reconciliadora.

Agradezco a la Pandemia que mi tierra interior está siendo cavada, removida, abonada, para quitar las resistencias que impiden que mi vida sea transformada y pueda dar mejores frutos, porque albergo la certeza de que ustedes y yo después del COVID19 seremos diferentes.

Lucía P. Taveras Rivas. F.I


jueves, 30 de abril de 2020

“Fe, familia y tecnología”


En muchas ocasiones se ha cuestionado si la tecnología es buena o es mala, y sin duda alguna la mayoría de las personas opinamos que no es buena ni mala, sino que depende del uso que se le da a la misma.
Estos días de cuarentena nos han hecho usar diversos medios tecnológicos y sacar el mayor provecho de ellos.

Muchos cristianos nos vimos sumergidos en un mar de preguntas, tales como: ¿De qué forma voy a vivir la cuaresma desde mi casa?, ¿Cómo será la Semana Santa sin hacer mis ritos tradicionales?, ¿Cómo voy a celebrar la Pascua? Después de ir viendo tantas buenas sugerencias y ver como la Iglesia y tanta gente de fe, fue evangelizando a través de sus redes, sirvieron de inspiración a mi familia para decir en esta pascua con mucha alegría, ¡Aleluya, Cristo ha resucitado!

Este año ha sido nuestra primera experiencia como familia compartiendo estos tiempos de resurrección y es grandioso percibir la presencia de Dios en todo y más en este tiempo donde el virus ha ido afectando mucho a la República Dominicana.

Puedo decir que Dios ha estado grande con nosotros, pues puso en nuestros corazones el deseo de evangelizar por las redes sociales, presentando a otros las experiencias vividas en casa, tanto que nos hemos sentido más unidos como esposos, más entregados a nuestra misión de padres y sobre todo más conectados a Jesús en este paso a la vida.

Hacer la oración, bendecir los alimentos, cantar llenos de júbilo, colaborar con grupos eclesiales, agradecer por todo lo que nos llega y lo que no nos llega a nuestro hogar, pedir por los enfermos, trabajar desde casa, ayudar a nuestros alumnos, abrazarnos, conversar, reírnos como niños, ver cada evolución de nuestra hija, escuchar sus llantos y balbuceos, las conversaciones por vídeo conferencia, el te extraño de alguien que aprecias, el compartir las cosas buenas que pasan, los logros y alegrías, las mejoras y transformaciones, en fin, en todo damos testimonio de un Jesús vivo y que habita entre nosotros.
¡Y recuerda que mientras estemos en Pascua nunca es tarde para decir feliz Pascua de Resurrección!   

Nilsia Esther Sención Peña
Docente de Formación Integral Humana y Religiosa del  
Instituto Politécnico Nuestra Señora de las Mercedes


               







miércoles, 29 de abril de 2020

Volver


Esperamos volver, pero mientras sucede vivimos el ahora con quienes tenemos cerca, aunque a veces esa cercanía se torna agridulce, ya que nos vemos afectados por la ansiedad que provoca el encierro en nuestras casas; a pesar de estar con aquellos a quienes amamos.

Compartimos más. Enviándonos mensajes, con llamadas o videoconferencias, acortando distancias. Estando cerca, aunque estamos lejos.

Trabajamos con nuevas estrategias, aprendiendo juntos a distancia. En un sistema que nos impulsa a nuevas metodologías y a un mundo tecnológico que nos brinda grandes posibilidades.

Amamos más la vida, soñamos con volver a ver familiares, amigos, compañeros. Valoramos la importancia de estar juntos, de abrazar, de compartir, de conversar, de salir, de ser felices.

Agradecemos a Dios por su presencia en nuestras vidas que nos fortalece, nos conforta, nos protege y nos llena de esperanza de que, gracias a su infinita misericordia, muy pronto vamos a volver.

                                                  Yvelisse Suncar
Docente del área Técnico Profesional y coordinadora del Club de Teatro CEPVA










martes, 28 de abril de 2020

LA VIDA DESDE LO SENCILLO


Este año 2020 nos ha traído experiencias inolvidables e inimaginables, iniciamos un año cargado de ilusiones y esperanzas por descubrir, 366 días donde Dios nos ira manifestando su amor-ternura…

La Cuaresma, tiempo que como cristianos se nos invita a revisar, encontrarnos, mirar nuestro caminar y cómo estamos siendo reflejo de Su Amor, pero de manera muy particular este año la hemos vivido a nivel mundial, de nuestra América, de nuestro país y de nuestra familia de manera diferente: la declaración de Pandemia mundial por el Covid-19: se registran los primeros casos en nuestro país  y ya no tan solo la alerta sino el experimentar la Cuarentena, el distanciamiento social,  para no ser contagiados o no contagiar. Desde el 19 de marzo tuvimos que hacer un pare a lo que llamamos nuestro ritmo habitual: se paralizaron las labores habituales  y ahora la opción es, quedarnos en nuestros hogares.

La Semana Santa, donde  la iglesia nos llama a acompañar a Jesús que muere por Amor, que se entrega por cada uno de nosotros  la hemos vivido con el sentido de acompañar, de estar atentos y sensibles a un Jesús que hoy pide que le oremos, que le ayudemos, que nos quedemos en casa. No teníamos tiempo para reír con los miembros de mi familia, de comer, de compartir… Ahora estamos en casa, aprendiendo, amando, compartiendo y en medio de eso Jesús Resucita.

En la Resurrección la muerte no tiene la última palabra, es la VIDA la que triunfa ;  para mí y mi familia ha sido también un experimentar que la muerte se transforma en Vida, hemos celebrado la llegada de los 7 años de mi pequeña Alizmary (una niña cargada de ilusiones alegría, que es sensible, colaborado pero sobre todo que cada día me enseña que en lo sencillo esta la felicidad)  El 16 de abril, fue un día cargado de emociones, de entre todos buscar y celebrar con lo que tenemos en casa, de darnos cuenta que no se necesita mucho para ser feliz que solo se necesita las ganas y el empeño para que el día sea  diferente, para celebrar, para amar, para vivir desde lo pequeño, lo sencillo…

Esta Cuarentena nos ha ayudado a conocernos, a ver y descubrir al otro, preocuparnos y rezar  por el que conocemos, el que no conocemos, por el que necesita ese apoyo en el silencio. Hoy tenemos tiempo para ESTAR juntos, DISFRUTAR, CREAR juntos, impulsar nuestra creatividad, sentarnos y simplemente escuchar, ver como los pájaros vuelan libres, como nuestros mares retornan a la vida, como nuestro planeta está menos contaminado, como la creación vuelve a Ti.


GRACIAS porque “ES PRECISO LLEGAR A LA CUMBRE, DE HACER, HACERLO ENTERO” porque hoy nos invitas a vivir con poco, no necesitamos tantas cosas materiales, lo importante es VIVIR día a día, pararnos en la ventana y reír con el vuelo de un pájaro, con su canto, con un chiste malo del que está a mi lado, con la canción desafinada que entre todos creamos…. Ver como la grama vuelve a su verdor, las aguas vuelven a ser cristalinas, los animales viven felices porque  la naturaleza se recupera… es tiempo de CUIDAR NUESTRA CASA COMÚN, agradecer la posibilidad y cada una de las Gracias que nos das. Gracias Señor por ser Madre, gracias porque me invitas a ser diferente, a ser reflejo tuyo. GRACIAS por la oportunidad de “creer en tu RESURRECCIÓN, porque puedo AMAR, PUEDO REÍR” GRACIAS PORQUE TENEMOS TIEMPO PARA ESTAR.

Lucy Henríquez
Docente de Técnico Profesional del  CEPVA











AGRADECIMIENTO Y LUZ EN TIEMPOS DE APRIETO.


Entre las voces externas, los mensajes que desinforman, las noticias falsas, la desesperación de los vecinos, el caos del mundo, este momento es tiempo de confiar, este momento es paz, es unión, este momento es FE.

Ha sido el oportuno, el necesario para varios aspectos de mi vida, ha sido ese respiro que necesitas cuando sientes que el agua del océano te arrastra, cuando has corrido más de 4 kilómetros y necesitas tomar agua, este momento ha sido mi oasis y agradezco profundamente a Dios por eso.

Agradezco poder estar serena en tiempos de disturbios, agradezco poder ser luz, brindar compañía, aliento y deseos de seguir.

 Agradezco tener a mi papá temprano en casa, que podamos jugar y reír como hacía mucho tiempo no se podía, agradezco que le estemos dando valor a la palabra familia; Agradezco que he podido recordarme lo buena que soy en todo lo que me propongo.

No niego que me he sentido egoísta, alejada de la realidad que nos arropa, del dolor que tantos países comparten, pero intento cambiar la perspectiva, ser ese (posiblemente) único cuarto que tiene un bombillo encendido permanente cuando todos los demás duermen, porque por este momento aprecio más los esfuerzos, las sonrisas, los estoy contigo, por este momento he podido redefinir mis impulsos, lo que mueve, mi norte. Aprender a leer latidos, sentimientos y emociones al recordar personas que no he tenido cerca en estos días, situaciones por las que no he pasado y otras más por las que sí y me llenan de alegría.

Por este momento de silencio interno, de búsqueda dentro de un caos exterior, sé que extraño a mis estudiantes, sé que extraño a mi equipo de trabajo, sé que extraño mi ambiente de todos los días. Por este momento confirmé lo que quiero, mi carrera, confirmé mis dotes, por este momento, en este momento he podido ver hacia atrás y darme cuenta que sí pude y siempre que quiera podré, podré con lo que sea, confiada de quién tanta puerta me ha abierto para seguir confirmando lo que soy y en lo que creo.

De corazón me uno al dolor de todas las familias con miembros contagiados, fallecidos e inconscientes, rezo por ellos y por todos los que estos días han sido pruebas que creen no superar, pero aún más llevo en mi mente y conmigo día tras día a los que dentro de la incertidumbre no han podido ver lo positivo de la situación, los que se han encerrado en el shock, en el trauma, en el ´´no saldremos de esta´´, en sembrar pánico, en compartir lo malo... Mi deseo es que a su tiempo podamos asentar, adentrar, ahondar en nosotros mismos, aprovechar el momento para algo más que tiempo libre, dar gracias a Dios por lo vivido, por lo que enfrentamos, agradecer nuestras vidas, las de aquellos que se arriesgan por nosotros, las de nuestros familiares, vecinos, cercanos y desconocidos y pedir la gracia cada día de ver su belleza, amor y poder en lo que enfrentamos. Amén.







-Rosanny Martínez Mena
Docente de Formación Integral Humana y Religiosa del CEPVA

viernes, 21 de abril de 2017

Gracias Señor por enviarme...

Es mi segundo año de misión, y cada vez resulta más emocionante, cada momento que vivo, cada persona que conozco, cada niño que abrazo… me llena de gran alegría el poder compartir mi pequeñez con aquellos que más necesitan y que me entregan tanto desde el primer  momento en que comparto con ellos.

Mi experiencia de misión  en esta Semana Santa 2017 con las Hijas Jesús, esta vez acompañando a la comunidad  (Rosa la Piedra) en Elías Piñas,  me llenó de alegría y a la vez de sentimientos más grandes que yo, los cuales me saltaban y querían salir de mi. En ocasiones me asustaba de aquello tan extraño que ocurría en mi pecho. Era una sensación de frío y calor, de apretamiento y de paz, fue algo maravilloso que Dios me dio la gracia de sentir.

Cada día que pasaba en esa comunidad era una experiencia nueva y se volvía más interesante. El cariño, la entrega, la pasión con la cual ellos se brindaban y colaboraban me daba la fuerza de seguir cada día y recorrer  casi 4 horas de camino de ida y vuelta  hacia la casa, y al finalizar el  día me quedaba con esa gran satisfacción y deseo de volver.

Recuerdo que un día llegué a la casa de la encargada de la comunidad (Reyita), su esposo me flotó las piernas con mentol por el gran dolor que sentía..¡¡¡Dios! fue tan lindo ver su preocupación y entrega que me hicieron sentir como si estuviera en casa!!  Y fue entonces donde pude confirmar una vez más que amar es cuidar, es entrega, es dedicación, es darte desinteresadamente, así como Jesús se entregó  y amó. y es a eso que me siento llamada e invitada. 

Fueron tantos los momentos bellos que viví. Momentos que me hicieron reflexionar, sentir, desear… y me quedé con ésta canción que aún resuena en lo más profundo de mí: "Para que mi amor no sea un sentimiento, tan solo un deslumbramiento pasajero……. Quiero hundir más hondo mi raíz en ti y cimentar en solidez este mi afecto……. Más allá, de mis miedos más allá de mi inseguridad, quiero darte mi respuesta…." (En mi Getsemaní).

No me queda más que dar las gracias. Gracias a Dios por haberme permitido vivir esta experiencia,  gracias a las Hijas de Jesús por haberme dado la oportunidad,  gracias a cada uno de mis compañeros misioneros y de manera muy especial, gracias a la comunidad de Elías Piña por haberme acogido con tanto amor, gracias. Dianny Adon 












lunes, 10 de agosto de 2015

Su vida de entrega y de donación florece en la iglesia hasta el día de hoy...

La alegría y la acogida caracterizan a la comunidad educativa San Martín de Porres,  Santo Domingo.

 Hoy hemos finalizado el triduo en honor a nuestra querida Santa Cándida María de Jesús. Concluimos nuestro día de trabajo, en la jornada Matutina con una celebración festiva, un compartir fraterno en torno a la palabra y cómo Dios nos va enseñando el camino a través de la vida sencilla de la Madre Cándida.
 
A continuación, algunas manifestaciones del personal,  de cómo la vida de la Madre Cándida le ayuda y enseña en su misión de educar:
 
El legado más fuerte que tengo  en el l trabajar con la filosofía de las Hijas de Jesús  , es el cambio que produce  en el individuo como persona, el trabajo en comunidad, el dar lo mejor  a  las personas con las que me relaciono. La entrega sin esperar nada a cambio y sin ningún tipo de reconocimiento, viviendo la fe desde lo más  humilde…  (José Manuel  Méndez)

 Me ha ayudado a  trabajar con los más necesitados, a ser cercana, la entrega, a disfrutar lo que hago, a mar mi trabajo viéndolo como un servicio, una misión,  (Rosa Albania)

A mí me ha marcado de la vida de la  Madre Cándida la entrega y el servicio incondicional, eso tanto en mi vida personal y profesional. (María de los Ángeles)

Lo que más  me  ha ayudado de la Vida de Madre Cándida ha sido  su humildad, su entrega, su firmeza, su fe en la divina providencia y su visión. A nivel personal me ha ayudado a ser más cercana y a tener a Dios como centro. (Amalia Tejada)

Me ha ayudado mucho a vencer los obstáculos que se me presentan y poder continuar con mi misión de educadora, a tener perseverancia y fortalecer mi fe a través de la oración (Sarah Guerra)

La Madre Cándida ha sido un ejemplo a seguir en todos los aspectos de mi vida. Su inclinación a los  más pobres, su espíritu de lucha me inspira,   su realidad  no fue límites ni obstáculo  para  echar adelante. Para mi ella nació Santa!, porque desde pequeña supo decir Sí, a todo lo que era y venia de Dios. (Alixon Santana)

Madre Cándida gracias por tu vida de AMOR..















jueves, 6 de agosto de 2015

Jornada de Verano 2015, Escuela San Martín de Porres- Santo Domingo


En la Escuela San Martín de Porres, de Santo Domingo, hemos iniciado con mucho entusiasmo y entrega la Jornada de Verano 2015, propuesta estratégica del Ministerio de Educación, para todos los Centros Educativos del País.


La participación y la integración de todo el personal en nuestro centro Educativo, ha sido excelente, la alegría y la cercanía que nos caracterizan como miembros de la gran familia Madre Cándida, se han evidenciado en cada uno de los momentos de la jornada, tanto el personal docente, administrativo y de apoyo han expresado con creatividad  el seguir profundizando que: TODOS Y TODAS SOMOS ESCUELA.

Hemos sentido mucha sintonia, con la metodología que se está desarrollando en esta jornada, términos: como el buen trato, pedagogía de la interioridad, nos han  acercado mas a la vivencia del Carisma de la Madre Cándida.
Dentro de la Jornada hemos estado profundizando y acercándonos mas al modo de relacionarse con Dios de la Madre Cándida, por medio de la oración compartida y la reflexión.
Que ella nos continúe acercando hacia Jesús, que lo  descubramos como el Gran MAESTRO, al dejarnos educar en el Amor y en el Servicio.

 En Jesús TODO lo tenemos y sin El todo lo tenemos perdido.