En el día de hoy, celebramos la santidad de nuestra querida Madre Cándida. En familia (Hijas de Jesús y laicos) celebramos la eucarística, en la que con inmensa gratitud recordamos la vida donada de nuestra Santa Cándida María de Jesús, quien un 9 de agosto fue llamada por el Padre a participar de la Vida plena prometida por Cristo.
Celebramos el fruto de una existencia completamente entregada al Señor. Su confianza inquebrantable, su humildad y su amor generoso hicieron de su vida un camino fecundo que nos sigue inspirando hoy.
En este día nos unimos a tantos hombres y mujeres que comparten el Carisma que se nos ha regalado y en comunión con las hermanas y comunidades presentes en los diecisiete países donde la Congregación está sembrando el Evangelio, damos gracias por el legado vivo que Santa Cándida nos ha dejado.
Este día ha sido también para sentirnos invitados a confiar plenamente en el Señor, a poner nuestros dones al servicio de los demás y a descansar el corazón en Aquel que es manso y humilde. Esa fue la experiencia que vivió Santa Cándida y el camino que nos sigue señalando.
Con alegría, gratitud y el corazón abierto, dimos gracias a Dios por el don de Santa Cándida María de Jesús y le pedimos que su ejemplo siga inspirando nuestra vida y nuestra misión.
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