sábado, 6 de junio de 2026

Primera Profesión Religiosa de Jeniffer Castillo y Paola Mariano

Seguimos dando gracias a Dios por el hermoso regalo de la primera profesión religiosa de nuestras hermanas Jeniffer Castillo y Paola Mariano.

El pasado 30 de mayo, víspera del 181.º aniversario del nacimiento de Santa Cándida María de Jesús, ambas pronunciaron un generoso «sí» al Señor, entregando sus vidas con amor, confianza, disponibilidad y firmeza. Con alegría y esperanza, han decidido continuar el proyecto de Jesús, respondiendo a la llamada que Él ha sembrado en sus corazones.

Con su respuesta valiente a Dios recuerdan que la verdadera plenitud se encuentra cuando las personas descubren su vocación y se entregan generosamente al servicio de los demás.

Con un corazón abierto y dispuesto, Jeniffer y Paola han expresado que son «solo para Dios». La Congregación Hijas de Jesús las acoge con alegría, y toda la comunidad cristiana celebra junto a ellas este paso significativo en su vida.

Sus palabras resuenan como una profesión de confianza y abandono en las manos del Señor, por eso cantan:

“Sí, no solamente porque sí,
sino porque junto a ti
encuentro paz, soy muy feliz.

Sí, aunque no entienda digo ‘sí’,
aunque no veo digo ‘sí’;
tú me elegiste, siempre sí.”

Queridas hermanas, Jeniffer y Paola, que este primer compromiso sea el comienzo de una vida fecunda, llena de esperanza, fidelidad y amor. Que Jesús siga siendo la fuente de su alegría, la fuerza en los desafíos y la luz que guíe cada uno de sus pasos. No olviden que su «sí» es un regalo para la Iglesia, para la Congregación y para todas las personas que encontrarán en ustedes un testimonio vivo del Evangelio.

¡Muchas felicidades! Que Dios las bendiga y Santa Cándida María de Jesús las acompañe siempre en esta hermosa vocación.




















































jueves, 23 de abril de 2026

Misión Semana Santa: "una invitación a vivir el magis", Jonathan Pimentel

 Esta Semana Santa tuve la oportunidad de vivir la misión en la comunidad de La Lajita, en el Valle de Elías Piña, y regreso con el corazón profundamente agradecido por todo lo que Dios permitió vivir allí.

Fueron días de encuentro con niños, familias y comunidades que nos enseñan que Jesús se hace presente en lo sencillo: en una sonrisa, en una caminata compartida y en cada gesto de servicio.

Uno de los momentos más especiales fue poder decirles a los niños, mientras les colocábamos un pequeño corazón, que eran valiosos para Dios y que Jesús los ama. También me marcó verlos caminar con sus cruces en el viacrucis, recordándome que seguir a Jesús es caminar juntos.

Esta experiencia fue una invitación a vivir el magis: dar más, mirar más, acoger más y servir más. Y descubrí que cuando uno se entrega un poco más, Dios siempre devuelve mucho más.

Ojalá muchos jóvenes puedan animarse a vivir una Semana Santa en misión. Es una experiencia que transforma el corazón.


Jonathan Pimentel












"Pude sentir a Dios de una manera muy especial", Amanda Adames

 Mi misión de Semana Santa 2026 fue una experiencia que me hizo más humana. Esta vez me tocó la comunidad de Plan Café, un lugar hermoso en todo el sentido de la palabra: su gente, sus paisajes, sus piedras, su color, su sol y hasta sus animales transmitían una paz especial. Desde el primer día, las personas nos abrieron las puertas de sus hogares con una calidez que me marcó profundamente. En cada mirada, en cada sonrisa y en su disposición constante, pude sentir a Dios de una manera muy real. Fue una experiencia profundamente conmovedora, especialmente a través de los niños, con quienes tuve la mayor conexión; ellos fueron, sin duda, el regalo más grande que recibí.

Los niños me enseñaron que servir es algo inmenso, pero al mismo tiempo lleno de alegría, amor, satisfacción y compromiso. En Plan Café también pude detenerme a mirar con más profundidad la realidad de cada familia, y entendí que no fue coincidencia estar allí: Dios sabía por qué me envió a ese lugar. Me tocó ser coordinadora de un grupo de cinco misioneros, y lejos de sentirse como una posición de superioridad, fue una oportunidad para formar un equipo unido, donde cada uno aportó lo mejor de sí. Juntos logramos llevar a los niños el verdadero sentido de la Semana Santa, y a través de ellos, Dios llenó nuestros corazones de una forma inesperada. Para mí, Misión 2026 fue una conexión maravillosa con la naturaleza, con las personas, con mi espiritualidad y con la comunidad misionera. Han pasado los días y aún llevo todo esto dentro de mí, compartiéndolo con quienes necesitan recordar lo grande que es amar, servir y acoger, y lo profundamente fraterno que es Dios.


Amanda Adames










lunes, 16 de marzo de 2026

Experiencia de los Ejercicios Espirituales: “ Soy creatura, perdonada y llamada”


Experiencia de los Ejercicios Espirituales: “ Soy creatura, perdonada y llamada” 


Durante estos días de Ejercicios Espirituales, 13-15 de marzo, el padre José Manuel Viloria, jesuita, fue instrumento del Señor para guiar a los equipos de gestión de las escuelas de la congregación.  El enfoque dado fue a partir de la temática: “soy creatura, personada y llamada, en este sentido ha sido una gracia y una oportunidad de hacernos consciente de que Dios nos ama, nos sostiene, nos perdona y nos invita a la misión de compartir lo que él nos ha regalado. 

A través de las  orientaciones, pautas y diversas dinámicas del sacerdote, fuimos entrando a lo más profundo de nuestro interior y poco a poco fuimos comprendiendo el sentido que tienen los ejecicios espirituales visto desde la experiencia de San Ignacio de Loyola y las distintas invitaciones que nos hace para ordenar la vida, en las que puedo destacar lo que sentimos cuando estamos bajo el buen espíritu o el mal espíritu. Además, de estar atentos y cuidar la gracia que nos da el buen espíritu evitando no caer en tentaciones. 

En resumen, Cada momento se convirtió en una oportunidad para propiciar el encuentro entre la creatura con su Creador.

Al finalizar, el sentimiento que brota en mí es una profunda gratitud por tanto bien recibido, junto con el deseo de encarnar en la vida diaria lo que por gracia he recibido.

Escrito por Edgar Rodríguez, psicólogo de la escuela San Martín de Porres, Santiago.























miércoles, 18 de febrero de 2026

"Este es el día del Señor, este es el tiempo de la misericordia"

Hoy hemos iniciado el camino de la Cuaresma, un tiempo de gracia, conversión y esperanza. Nos hemos puesto en marcha con el corazón dispuesto a encontrarnos con Dios y con nuestros hermanos, acogiendo la llamada que resuena en la Iglesia: «Este es el tiempo favorable, este es el día de la salvación».

En este Miércoles de Ceniza, cada centro educativo de la República Dominicana ha celebrado con gozo la Eucaristía, conscientes de que comenzamos un itinerario espiritual que nos conduce hacia la Pascua. La ceniza recibida en nuestra frente nos recuerda con humildad nuestra fragilidad y, al mismo tiempo, nos invita a la conversión: «Convertíos y creed en el Evangelio».

La Palabra proclamada hoy nos exhorta a vivir este tiempo con autenticidad: «Cuando ores, entra en tu habitación», «cuando ayunes», «cuando des limosna». No se trata de gestos externos, sino de un corazón que busca agradar al Padre que ve en lo secreto. La Cuaresma no es apariencia, sino transformación interior.

Por eso, elevamos nuestra súplica confiada: que Dios cree en nosotros un corazón nuevo, puro, y renueve nuestro espíritu. Que nos conceda la gracia de reconocer nuestras debilidades sin miedo, de abrazar nuestra fragilidad con humildad y de dejarnos reconciliar con Él. Solo desde un corazón reconciliado podremos caminar hacia la Resurrección, para amar más y servir mejor.

Que este tiempo santo nos ayude a volver a lo esencial, a escuchar la voz de Dios en el silencio y a descubrir su presencia en el hermano. Que no dejemos pasar este tiempo favorable, sino que lo vivamos como una verdadera oportunidad de renovación y de encuentro.