jueves, 26 de noviembre de 2020



Conocí a María Elena en enero de 2019, cuando inicié la experiencia de aspirantado con las Hijas de Jesús. Desde entonces, frecuentemente compartía con ella y las demás hermanas, el almuerzo en la casa de Enfermería, después de mi jornada laboral.

Aunque fue muy poco lo que compartí con Elena, me basta lo que de ella he escuchado (sobre todo en los últimos días), para decir que fue una mujer que supo aceptar y acoger a Jesús con su propia vida, en la persona del más necesitado.

Agradezco profundamente su vida, todo el bien que hizo a tantos y tantas que fueron testigos de una entrega sin medidas. Doy gracias también porque supo ser verdadero rostro de Dios.

La vida de esta Hna. me compromete en mi deseo de ser Hija de Jesús; pues siento que ella, como otras tantas que están y otras que ya no están, son para mí modelo de seguimiento de Jesús. No puedo aspirar a ser menos.

Pienso que Santa Cándida ha de estar gozosa en el cielo, recibiendo con los brazos abiertos a una Hija suya que entendió y acogió de tal manera su carisma, llegando a ser una verdadera Hija de Jesús.

                                                Jennifer Castillo, aspirante 

1 comentario:

  1. Excelente. Siempre al Servicio del que todo lo puede Dios. Continúen así queridas hijas de Jesús

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