Francisca Mejía y Analía
Moschén
Queremos compartir con
ustedes algo de lo que está siendo nuestra vivencia en estos días previos
a partir hacia Mozambique. Fue muy positiva la reunión que tuvimos con M.Inés,
Sagrario y Sonia, ya que nos hicieron sentir parte de los desafíos que como Cuerpo
congregacional tenemos allí.
Tuvimos la oportunidad de
encontrarnos con las hermanas de la región de Brasil participando de la reunión
con M.Inés, conversando sobre diferentes realidades de aquí. También estamos
conociendo más de cerca las casas y obras de Belo Horizonte, compartiendo
espacios con ellas y los laicos.
En este tiempo de espera
tenemos la oportunidad de aprender el portugués, ayudadas por las hermanas de
las dos comunidades, Sma. Trinidad y Nazareth; ellas nos acompañan, nos
precedieron en el camino de Cándida María y hoy, desde su fortaleza y
fragilidad, son ejemplo de vida entregada y gastada por el Señor.
Dios es el que conduce
nuestros caminos. Agradecemos este tiempo que nos permite interiorizar tantas
vivencias al salir de nuestros países y prepararnos mejor para insertarnos en
la realidad que nos espera. Si Dios quiere, el 23 de septiembre partimos.
Gracias a todas las hermanas por su cercanía en este tiempo.
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