Mi experiencia al participar en la primera etapa se quedaría corta en palabras y emociones ❤️🥳. Llegué como guía con el deseo de acompañar a otros, pero descubrí que quien más aprendería sería yo.
En este Campamento Abriendo Sendas Sin Fronteras, las barreras desaparecieron por completo. Jóvenes de distintos lugares, culturas y realidades se encontraron sin muros de por medio. Junto a mis compañeros guías, logramos crear un espacio donde cada persona era bienvenida tal como era. Se respiraba una energía única, llena de esperanza, alegría y ganas de conocerse.
Viví momentos inolvidables junto a los campistas y al equipo de guías. Fue hermoso ver cómo desaparecían las dudas, cómo compartían sus historias con los ojos brillantes y cómo nacían amistades sin importar de dónde vinieran. Se sintieron escuchados, valorados y parte de algo grande. Su alegría era contagiosa, y nosotros, los guías, sentíamos una inmensa emoción al ver cómo florecían, cómo se abrían a los demás y derribaban sus propios prejuicios.
Me llevo en el alma la certeza de que esta experiencia nos transformó a todos: a los jóvenes, que descubrieron que el mundo es más amplio y cercano de lo que imaginaban, y a nosotros, los guías, que encontramos en sus sonrisas el mayor regalo. Nos vamos con el corazón lleno, sabiendo que sembramos puentes que nadie podrá derribar.
Testimonio de Alexandra Collado

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